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viernes, 23 de julio de 2010

Los vieros de Sierra de Gata.

Esta curiosa denominación proviene de "vía", debido a su linealidad, lo que los hace asemejarse al trazado de un tren. Los habitantes de la Sierra de Gata, especialmente de Valverde del Fresno, llaman así a unas largas zanjas (en ocasiones, kilométricas) excavadas en época romana con el objetivo de extraer oro primario. Algunas llegan a tener una veintena de metros de profundidad.

Tal y como se observa en la foto (un viero recorre la falda de la sierra desde la parte inferior derecha a la superior izquierda), se trata de elementos claramente detectables en campo a gran escala (son visibles incluso desde satélite). Pasados dos milenios se hace patente el cambio que han sufrido, ya que en la actualidad resultan prácticamente intransitables debido, por un lado, a su situación en plena frontera, y, por otro lado, a la densidad de vegetación que albergan. De hecho, sus pecualiares características microclimáticas permiten el arraigo de vegetación de umbría con bastante facilidad, constituyendo, quizá, microreservas botánicas de la vegetación original que cubría estos territorios.
Desde el punto de vista geológico, se trata de pórfidos encajados en pizarras precámbricas. En dichos pórfidos se encuentra oro diseminado, habiendo sido aprovechado en alto grado, si tenemos en cuenta la técnica por entonces utilizada (minería prácticamente sin tecnología).
Este tipo de minería es única en la Península, ya que lo habitual es que se explotase el oro secundario (placeres de los ríos) o, en todo caso, procedente de las terrazas terciarias (caso de las Médulas). Desde el punto de vista técnico y arqueológico este tipo de minería no ha sido aún estudiado, por lo que es importante preservar los vieros para permitir el conocimiento de las técnicas extractivas romanas.