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martes, 5 de octubre de 2010

Geólogos ilustres de Extremadura: Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan.

La biografía de Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan es extensa y no soy capaz ni mucho menos de mejorar lo que otros han escrito sobre él. Entre estos autores destaco una biografía del profesor Julio Lozano (de cuyo libro hablaremos en otra ocasión), así como un texto de María del Mar Merino (ver imágenes). No obstante, por ahora voy a transcribir el texto que el doctor Ángel Montero expone en la web Galería de Paleontólogos (http://www.ugr.es/~mlamolda/galeria/), de la Universidad de Granada, coordinada por don Marcos Lamolda. Es éste:


"Eduardo Hernández-Pacheco nació en Madrid y murió a los 93 años en su casa de Alcuéscar (Cáceres).

Estudió la carrera en Madrid (excepto un año en Barcelona por haber sido su padre trasladado a Cataluña) y se doctoró en 1896 con una tesis, básicamente, de campo, sobre la Sierra de Montanchez, dirigida por José Macpherson, que había sido profesor suyo. Conoció los últimos años del Gabinete de Historia Natural en su inicial emplazamiento de la calle de Alcalá, así como sus sucesivas ubicaciones: los bajos del Palacio de Bibliotecas y Museos, actual Biblioteca Nacional, y el Palacio de la Industria y de las Artes, lugar que ocupa en la actualidad. El Museo sería una institución a la que se vincularía pocos años después y que no abandonaría hasta su jubilación.
Entre 1896 y 1899 desempeña cargos interinos en la Universidad de Valladolid como ayudante y en el Instituto de Segunda Enseñanza de Cáceres como profesor auxiliar, hasta que en 1899 obtiene una cátedra de Instituto de Segunda Enseñanza que le lleva a Córdoba en donde comienzan realmente sus estudios geológicos, en Sierra Morena y en la cuenca del Guadalquivir. También este año es nombrado miembro numerario de la Academia de Ciencias, Letras y Artes de Córdoba y descubre el hoy célebre yacimiento de arqueociatos de Las Ermitas, cerca de esa ciudad.
En 1907 es nombrado Profesor Adjunto en la Universidad de Madrid y también Jefe de la Sección de Cambios del Museo de Ciencias Naturales, cargo que fue creado ese año y, por tanto, el primero en ocuparlo, pero que tendría que abandonar al año siguiente por incompatibilidad administrativa con su cátedra de Córdoba (El R.D. de 17-1-1908 prohibía la permanencia en un puesto fuera de la localidad donde radicaba la cátedra). Durante estos años lleva a cabo colectas con destino al Museo y así en 1909 recibe uno de los premios que otorgaba este Centro a las mejores donaciones: curiosamente don Eduardo Hernández Pacheco donó una colección de cuatro mil ejemplares, pero de insectos. Este mismo año la dirección del Museo pide al Ministerio su reingreso temporal, como Conservador, para ayudar en el cercano traslado al Palacio de la Industria y de las Artes, pero no se acepta en base al Real Decreto mencionado anteriormente.
En ese año de 1907 la Real Sociedad Española de Historia Natural le designó para acompañar a Salvador Calderón en una expedición a las Islas Canarias orientales, expedición a la que acabó yendo únicamente acompañado de un entomólogo, porque Calderón había enfermado. Sus estudios se centraron en la vulcanología de Lanzarote e isletas, aunque también realizó colectas de ejemplares paleontológicos con destino al Museo Nacional de Ciencias Naturales.
En 1910 gana la cátedra de Geología de la Universidad de Madrid, cargo que llevaba aparejado la de Jefe de Sección de Geología y Paleontología estratigráfica del Museo de Ciencias Naturales. Jefatura que ocuparía hasta 1930 cuando se separan la Geología de la Paleontología, quedándose con la de Geología y ocupando José Royo Gómez la de Paleontología. También ese año de 1910 es pensionado, por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (J.A.E.), para realizar estudios en el extranjero, en Francia, Bélgica, Suiza e Italia. En 1911, a la muerte de Salvador Calderón, Jefe de la Sección de Mineralogía, se ocupará también de esta sección, hasta su renuncia expresa en 1920.
Por Reales Órdenes de 28-5-12 y 26-5-13, se crea la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas dependientes de la J.A.E., en la que tanto D. Eduardo Hernández-Pacheco como D. Enrique de Aguilera y Gamboa, Marqués de Cerralbo desarrollan una ingente labor, siendo éste el primer director y Hernández-Pacheco el Jefe de Trabajos y Director de Publicaciones, y sería Director a partir de la muerte del Marqués en 1922. La sede de esta Comisión se establece en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. En 1917 es nombrado Presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural.
Fue miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales desde 1921 y llegó a la presidencia de la Sección de Naturales en 1940.
Participó activamente en el XIV Congreso Geológico Internacional, celebrado en Madrid en 1926, como vocal de la Comisión organizadora, en la realización de un libro de síntesis sobre Sierra Morena y la llanura del Guadalquivir, en dos guías de excursiones postcongreso y dirigiendo una de ellas (a Sierra Morena).
En 1929 es nombrado Inspector de Sitios y Monumentos Naturales de Interés Nacional de la Comisaría de Parques Nacionales, desde donde participa en la protección de las primeras reservas naturales en España.
En 1934 es nombrado Jefe de la Expedición a Ifni y recorrió ese territorio publicando sus resultados en la Real Sociedad Geográfica de Madrid. Al año siguiente, es nombrado Director de la Sección de Ciencias Naturales de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, de la que era Vicepresidente desde 1917. En 1938, es nombrado Académico del Instituto de España.
En 1939, nada más terminar la Guerra Civil, vuelve al museo y ocupa la dirección, pero en pocos meses en sustituido. Vuelve a su actividad como catedrático en la Universidad y como Jefe de Sección en el Museo y un año después, solicita permiso ministerial para realizar expediciones a los territorios españoles en África, aunque ya estaba estudiando moluscos fósiles de Ifni ayudado por José Bataller desde el Museo del Seminario de Barcelona. En 1941 realiza una expedición al Sáhara con su hijo Francisco Hernández Pacheco, Catedrático de Geografía Física de la Universidad Central desde 1933, para estudiar este territorio africano. Los resultados del viaje fueron publicados por esta Universidad. En 1952 es nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Toulouse (Francia).
Eduardo Hernández Pacheco publicó gran cantidad de trabajos sobre todos los temas de la Historia Natural, aunque la mayor parte fueron sobre Geología española y del África española, sobre Prehistoria y sobre Paleontología. La importancia de sus trabajos en cada disciplina hace que se le pueda considerar tanto un prehistoriador, como un paleontólogo, un geólogo y un geógrafo dada la cantidad, pero sobre todo la calidad, de sus trabajos en estos campos. Sus primeras publicaciones paleontológicas se centran en invertebrados (arqueociatos) e icnofósiles paleozoicos, para pasar posteriormente al estudio de vertebrados terciarios, campo en el que centraría la mayor parte de su actividad paleontológica, destacando sus estudios sobre mamíferos terciarios de ambas mesetas y la datación de esos depósitos, considerados hasta ese momento como diluviales (Cuaternarios).
También llevó a cabo importantes trabajos sobre las grandes tortugas terrestres encontradas en Madrid y otras provincias castellanas y estudió el célebre yacimiento de Concud en Teruel.
En Prehistoria, sus trabajos sobre arte paleolítico y post-paleolítico, centrado, en gran parte, en Asturias y la cornisa cantábrica, acaparan casi toda su producción en este tema.
Sus publicaciones sobre Geografía Física se suceden, fundamentalmente, a partir de su ingreso en la Real Academia de Ciencias, en donde pronuncia un discurso titulado: "Rasgos fundamentales de la constitución e historia geológica de la Península Hispana".
Habrá más, pues es un personaje referente no solamente de la Geología extremeña y española, sino también europea.